¿Renovarse o morir?

Desde hace algunos años se ha establecido un debate en torno al formato de los libros. De una parte, el formato de toda la vida, el libro en papel, ya sea en una edición de tapa blanda, dura, de bolsillo o de grandes dimensiones, pero de papel. Y por otro lado, el ya no tan novedoso formato electrónico o ebook, que permite descargar a nuestros dispositivos, ya sean ordenadores, tablets o móviles, cientos de libros que se almacenan al otro lado de la pantalla.

En ambos casos existen pros y contras definidos, por lo que, al final, la elección depende del gusto del lector, y de su bolsillo, claro. El formato en papel guarda el encanto del libro de siempre, cada uno diferente al otro, con ediciones más o menos cuidadas, portadas y diseños espectaculares. Y cómo no, el sentimiento de colección, de guardarlos en tu casa como si de un pequeño gran tesoro se tratase, unido también al momento de pasearte por las librerías de tu ciudad en busca de un nuevo amigo lleno de palabras e historias. Pero no todo son ventajas, es innegable que el formato en papel ocupa un espacio notable, pesa, y puede ser incómodo para transportar. Y, sobre todo, su precio es elevado por norma general. Existen cientos de libros de calidad en ediciones económicas, pero si queremos adquirir obras recién sacadas del horno deberemos rascarnos el bolsillo.

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El libro electrónico, en cambio, no tiene ese problema, de hecho lo ha reducido a la nada. En los dispositivos disponibles en el mercado, a precios razonables, se pueden almacenar miles de libros, sin preocuparte de espacio, orden o el inexorable desgaste al que se ven expuestos los libros en papel. Es una manera segura de guardar tus libros favoritos, los cuales puedes llevar contigo allá donde vayas con una facilidad total. Y, cómo no, toca volver al precio. Los libros en formato electrónico suelen partir de un precio que se aproxima a la mitad del precio del libro en papel, así que, un libro recién estrenado, que costase 20 euros nos saldría por 10, sin tener que desplazarnos y con la comodidad de tenerlo al instante en tu casa. Además, hay muchas ofertas de grandes obras a precios realmente irrisorios, por lo que puedes hacerte con una colección de mucho nivel por un coste reducido.

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Observando el asunto desde un punto de vista racional y pragmático no deberían existir dudas de cuál es la mejor opción en cuanto a precio, soporte y almacenamiento de los libros, y muchos llevan años diciendo que el tiempo el papel se acaba. Sin embargo, no siempre debemos guiarnos por lo racional, ¿verdad?

En mi opinión vivimos rodeados de demasiadas pantallas como para sustituir algo tan lleno de magia como los libros por una pantalla más. El tacto de las páginas, ver cómo avanzas en la lectura o el mismo hecho de coger un libro de tu estantería puede compensar el gastar unos euros de más. Seguro que están bien invertidos.

Yo apuesto por la opción irracional.

¿Y tú?

Autor: Fran Torralva

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