“La punta del iceberg”, el peligro del abuso de poder en las empresas

Foto: María Be

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“Ningún trabajo merece que te dejes la piel, primero, porque te vendes a ti mismo y luego, porque acabas vendiendo a los demás”. Esta frase contundente podría ser el resumen de “La punta del iceberg”, la segunda película presentada en el Festival de Cine de Málaga, y que compite por la biznaga de oro.

La cinta, debut de David Cánovas como director de largometrajes, es la adaptación de la obra teatral de Antonio Tabares y cuenta con Maribel Verdú como protagonista. Se ha convertido en uno de los platos fuertes del festival. Según el director, la historia está inspirada en los suicidios provocados en la compañía France Telecom.

Presión laboral, acoso en el trabajo y relaciones viciadas en la oficina son los temas sobre los que versa esta película. Y es que se trata de una cinta cargada de crítica social, una historia que nos lleva a reflexionar y que, según su director, debe ser vista no solo por las personas que trabajan, sino sobre todo, por “los jefes”, por las personas responsables de la empresa.

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David Cámara. Foto: María Be

La película narra la investigación que lleva a cabo una multinacional tras los suicidios que se producen dentro de su empresa, el último de ellos el del personaje interpretado por Ginés García Millán. Sofía (Maribel Verdú) es la responsable de dicha investigación y descubre las prácticas más que cuestionables que se llevan a cabo en la sede en cuestión.

La cinta es más que demoledora. La presión a la que se somete a las personas trabajadoras, los chantajes, pero sobre todo, el abuso de poder en una situación económica complicada, es el mensaje que intenta transmitir Cánovas, quien asegura que más que una crítica social, quiere que su película sirva para que la gente reflexione sobre lo que merece la pena. Según el director, “La punta del iceberg” trata sobre la deshumanización, sobre el “éxito a toda costa” y cómo eso influye en las personas.

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Ginés García Millán y Maribel Verdú. Foto: María Be

Maribel Verdú es la protagonista absoluta de la película, y llena la pantalla en cada fotograma, en cada entrevista, en cada mirada, en cada silencio. Porque precisamente, en la película hablan más los silencios que las palabras. Para la actriz, quien confiesa que espera no tener que trabajar nunca en una empresa de ese tipo, una de las frases que le aterran de la película es “el fin justifica los medios”, y que es el eje de toda la historia.

El personaje de Verdú es el que más evoluciona, pasando de una fría ejecutiva capaz de hacer cualquier cosa por conseguir sus objetivos a una persona que se da cuenta de que para cambiar el mundo, la primera que tiene que cambiar es ella.

Interesantes los papeles de Fernando Cayo, como jefe sin escrúpulos, de Alex García, como joven promesa que no puede perder ni un minuto de tiempo para hablar con la investigadora y de Carmelo Gómez, como sindicalista que quiere hacer que las cosas cambien, mientras él tiene otras prácticas que no son tampoco las mejores.

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Bárbara Goenaga. Foto: María Be

Las mujeres son la clave de la película. Porque aunque Maribel Verdú es el hilo conductor de la historia, no son menos importantes los papeles de Bárbara Goenaga, quien hará reflexionar a Verdú y de Nieve de Medina, culpabilidad y redención de la protagonista.

Sin duda, una película bien llevada, con una estética que sorprende y que nos hace meternos en esa frialdad de las multinacionales. Y unas interpretaciones destacables, sobre todo Maribel Verdú, que lleva todo el peso de la cinta. La única pega podría ser que la historia resulta previsible al final, aunque su productor, Gerardo Herrero, ha reconocido que no podía acabar de otra forma.

Recomendada para amantes de historias que te hacen reflexionar sobre tu propia vida… Aquí puedes ver el trailer de “La punta del iceberg”.

Autor: Narci Gómez Jarava

Periodista y publicista. Comunicadora en general… Marinera y gaditana, el mar es la sangre que corre por mis venas. Entiendo la comunicación como una herramienta en favor de la justicia y la igualdad, y la coeducación como la forma más segura de conseguir un cambio en la sociedad. Devoradora de películas, de series, de música y de cualquier expresión artística que me remueva o que me sirva para remover a las demás personas… Hay quien dice que si yo fuera un objeto, sería una cafetera italiana, y a veces yo también lo creo… Mi filosofía de vida es “no te conviertas en una persona exitosa, conviértete en una persona valiosa”. Me gusta mirar de frente. Amante de la mala vida, de esa mala vida…

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